Durante el verano pasado
estuve haciendo un curso de Inteligencia Artificial en el ámbito Biosanitario.
La verdad es que cualquier curso de aplicación de la Inteligencia Artificial es
muy interesante, sobre todo saber que está basado en un modelo matemático de
regresión, el modelo de “redes neuronales”, es decir, la representación
matemática del funcionamiento del cerebro humano, desarrollado por
neurocientíficos y matemáticos al acabar la segunda guerra mundial. El problema
es que las maquinas (ordenadores) no podían con él, hasta hace relativamente
poco. El resultado es que en cualquier curso de IA se repasan los algoritmos
básicos, todos ellos regresivos, y claro, quienes hemos estudiado matemáticas,
especialmente estadística, nos lo pasamos muy bien repasando.
A que viene esta introducción
se preguntaran algunos. Pues bien, en algunos de estos ratos de aburrimiento,
me dio por repasar Investigación Operativa (La estadística de los que no saben
estadística, según algunos) y Teoría de sistemas. Por supuesto con ayuda de la
IA.
En el caso de la Teoría de
sistemas, me centré en los bucles de realimentación, y comprendí porque la Economía
de perogrullo, esa de: “Si aumentamos la oferta, reducimos los precios”, patina
en algunos casos, especialmente el de la vivienda. Es muy sencillo, veréis, el
intríngulis del tema está en los plazos:
Por ejemplo, en el caso de
cualquier bien de consumo inmediato, desde alimentos a electrodomésticos,
pasando incluso por coches, ese principio puede funcionar, siempre que el
aumento de oferta satisfaga la demanda con creces. Pero con la vivienda no
pasa, ¿por qué?, pues muy sencillo, porque la vivienda es un bien básico, un
derecho, que se tiene simplemente por el hecho de vivir en cualquier momento. Y
claro, se tardan mucho en construir, con lo cual ese aumento de oferta es a
medio-largo plazo, y al existir ya la necesidad (más que la demanda) a corto
plazo suben los precios. Si intentas solucionar este problema con soluciones
economicistas simplonas, como estas, llegarán también tarde, volverás a generar
expectativas que no puedes satisfacer y volverán a subir los precios. Es lo que
se llama un “Bucle de realimentación positivo”. Ejemplos hay muy recientes:
- 1.- Con el gobierno de Aznar, se liberó y
recalifico suelo público a espuertas, y además se subvenciono a fondo perdido
la “entrada”, resultado: La última burbuja inmobiliaria.
- 2.- La bajada de tipos de interés, provoco un
aumento de demanda tal, que al final lo que la gente se ahorraba en intereses
se lo comió la subida de precios de las viviendas.
- 3.-Ahora el intento “más social” (en fin): Siendo
Josep Borrell ministro de Obras Públicas, Turismo y Comunicaciones, tuvo la
gran idea de desatascar los planes de vivienda autonómicos (atascados por la
subida de precios) con un plan estatal, pagando la diferencia. “De buenas
intenciones está empedrado el camino al infierno” (reza un refrán castellano):
El resultado fue el famoso plan 460.000, que parecía un plan nuevo pero que no
lo era, con lo que volvió a generar expectativas insatisfechas y por lo tanto
el efecto perverso de la subida de precios. Hasta que exploto la PSV.
¿Qué hacer? Pues cualquier
cosa menos lo que se está haciendo. Sería necesario contrarrestar un bucle de
realimentación positivo con uno negativo, que al menos frenase la subida de
precios. Pero claro, eso es “Intervencionismo” (¡¡Horror, apostasía, herejía,
anatema…!!).
Y lo peor no es eso, lo peor
es que el mercado inmobiliario está tan desbocado que más que intervenirlo,
primero hay que domesticarlo (pero a mala leche). Eso o dejar que explote la
siguiente burbuja. Sinceramente no sé qué es peor.
Lo sensato seria, intervenir a
corto plazo y planificar bien a largo plazo, pero para eso hace falta
“CONSENSO” y cualquiera lo propone. Es más, lo pongo aquí, porque estoy convencido
de que no vais a llegar hasta aquí leyendo.
Bueno os dejo con un Google
Site, que monté, con las respuestas de las distintas IAs sobre Teoría de
Sistemas. Se que ni las vas a mirar, pero así no me aburro.
P.D. No todos los bucles de
realimentación positivos son malos, véase la subida del SMI (a ver si le toca
pronto a IPREM). Y hasta aquí seguro que no habéis llegado.

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